Algunos podrán decir que el diseño que elegí para mi nuevo blog es minimalista. Otros, despojado. Yo me quedo con la descripción de Blogger: mínimo. Mi ánimo detrás de esta elección es distraer lo menos posible a los lectores de las palabras. Esas palabras que, sin quererlo, incomodan, o simplemente asustan. Hoy escuché a alguien decir: "¿Podés entender?" y me volvieron las ganas de escribir.
Inmediatamente me vinieron a la cabeza otras alternativas: "¿entendés?" (la más parecida a "you know", aunque no parecería funcionar como muletilla tan frecuente en castellano), "¿entienden?" (la maestra de escuela que poco se preocupa si sus alumnos realmente entienden), o "¿sabés de qué te hablo?" (¡puaj, calco!).
Sin embargo, "¿podés entender?" tiene una intención mucho más vil, hasta diría cruel. Poner en duda la capacidad de raciocinio del otro es muy violento. La persona que dice eso tiene que saber el impacto que causa en el interlocutor el verbo "poder". Quizá ni lo noten, pero creo que a nivel inconsciente hay un deseo irrefrenable de hacer sentir al otro como un subnormal.
Inmediatamente me vinieron a la cabeza otras alternativas: "¿entendés?" (la más parecida a "you know", aunque no parecería funcionar como muletilla tan frecuente en castellano), "¿entienden?" (la maestra de escuela que poco se preocupa si sus alumnos realmente entienden), o "¿sabés de qué te hablo?" (¡puaj, calco!).
Sin embargo, "¿podés entender?" tiene una intención mucho más vil, hasta diría cruel. Poner en duda la capacidad de raciocinio del otro es muy violento. La persona que dice eso tiene que saber el impacto que causa en el interlocutor el verbo "poder". Quizá ni lo noten, pero creo que a nivel inconsciente hay un deseo irrefrenable de hacer sentir al otro como un subnormal.
